¿Qué son las obsesiones, cómo detectar cuando nos acechan y cómo trabajarlas en un grupo de 12 pasos?
¿Qué son las obsesiones?
Todos pensamos. Pensar nos ayuda a comprender lo que ocurre, tomar decisiones y buscar soluciones. Pero ¿qué pasa cuando no podemos dejar de pensar en lo mismo una y otra vez y eso nos hace sufrir?
La palabra obsesión viene del latín obsessio, derivado de obsidere, que significa ‘asediar’, ‘sitiar’ o ‘cercar‘. La imagen es muy potente: una idea que nos rodea, nos acecha y sentimos que no podemos escapar de ella.
Una preocupación puede convertirse en una obsesión cuando nuestra mente vuelve una y otra vez con el mismo tema, aunque seguir pensando no nos acerque a ninguna solución real. Todo puede convertirse en una obsesión: una situación pasada que no resolvimos bien, una persona, un conflicto, una injusticia…
Al final las respuestas las encontraremos detrás de la obsesión, que nace por algun motivo.

¿Cómo se manifiesta la obsesión?
Podemos repasar una conversación una y otra vez, imaginar qué podría suceder, buscar explicaciones o intentar controlar situaciones para sentirnos seguros.
Pero la tranquilidad dura poco si no se trabaja desde la raíz. La duda vuelve y volvemos a pensar.
La obsesión puede ocupar tanto espacio que nos cuesta estar presentes, descansar, disfrutar o relacionarnos con los demás. Nuestra vida empieza a girar alrededor de aquello que intentamos resolver o entender.
¿Cómo podemos trabajar las obsesiones?
En el grupo aprendemos que no todo lo que pensamos necesita una respuesta. Sabemos que si damos a nuestra mente ocupaciones creativas y útiles nos ayudará a poner distancia entre la obsesión y la realidad.
También hablar de nuestras emociones, exponer todo lo que nuestra mente nos dice, hablar de la obsesión en si es el camino para empezar a escuchar nuestra mente desde fuera. Remontarnos al inicio de nuestra primera obsesión, hablar de eso, cómo se originó, de a qué le teníamos miedo, puede darnos mucha luz sobre el motivo que se esconde detrás de esos pensamientos recurrentes. Ahí empieza el camino para ver a qué le tenemos miedo. Escuchando las experiencias de otras personas y su recorrido respecto a las obesiones nos puede ayudar a detectar nuestros propios patrones.
El programa de Doce Pasos de Emocionales Anónimos nos ayuda a dejar de luchar contra lo que no podemos controlar y a asumir nuestra responsabilidad sobre aquello que sí podemos hacer. Eso realmente nos enfoca en la acción y aterriza muchas obsesiones que estan en nuestra mente.

Volver a vivir
No podemos evitar que aparezca un pensamiento repetitivo e intrusivo, pero sí podemos decidir qué hacemos con él. Con grupo podemos trabajar con lo que genera nuestra mente con total libertad. Ya tenemos un lugar donde hablar sin sentirnos juzgados y trabajar nuestro historial emocional que seguramente fue alimento para nuestra obsesión presente.
Recuperarnos no significa conseguir que nuestra mente nunca vuelva a obsesionarse, significa aprender a reconocer la obsesión sin dejar que gobierne nuestra vida.






