Métodos físicos, terapéuticos, energéticos y espirituales

Al tener un gran crecimiento de los trastornos o enfermedades mentales, una atención pública en salud mental muy deficiente, junto con una sociedad cada vez más individualista, exigente, consumista, aislada, temerosa e infeliz, en estos últimos años han proliferado y aumentado la demanda y oferta de miles de terapias alternativas en un afán de poder reconducir y sanar nuestras emociones.
Las personas que formamos parte de la asociación Buena Voluntad de Emocionales Anónimos hemos probado cualquier terapia y tratamiento para obtener alivio a nuestro dolor.
Hemos recorrido un sinfín de métodos físicos, terapéuticos, energéticos y espirituales, como por ejemplo:
- acupuntura
- afirmaciones
- arteterapia
- astrología
- ayahuasca
- ayuno
- ayurveda
- biodanza
- biodescodificación
- biomagnetismo
- canalizaciones
- cannabis
- canto de mantras
- cartas del tarot y oráculos
- chakras
- coaching
- constelaciones familiares
- danzas espirituales o chamánicas
- eneagrama
- espiritismo
- feng-shui
- firewalking
- flores de bach
- glasswalking
- hipnosis
- homeopatía
- kinesiología
- libros de autoayuda
- meditación
- mindfulness
- ocultismo
- PNL
- psicoanálisis
- psicología
- psicología gestalt
- psicodrama
- psiquiatría
- rapé
- reflexología
- regresiones
- reiki
- respiración holotrópica
- retiros espirituales
- risoterapia
- sapo del desierto
- shiatsu
- tai-chi
- tantra
- tapping
- teatro terapéutico
- visualizaciones
- yoga.
Grupo de autoayuda

Con esto no queremos decir que estas terapias no funcionen, y que no sean herramientas que nos hayan permitido sobrevivir, y en el mejor de los casos, conocernos en parte, pero a pesar de todo el recorrido, y pensar, incluso, que éramos eruditos del crecimiento personal y espiritual, seguíamos sufriendo y nada nos causaba alivio.
Durante años, creímos que no teníamos solución y que estábamos condenados a sufrir crónicamente.
Algunas personas no encontramos paz en ninguna parte ni tampoco esperanza, y pensamos o intentamos suicidarnos.
Fuimos vagando de un lugar a otro, de trabajo en trabajo, de pareja en pareja, de actividad en actividad, de amigo en amigo, de terapia en terapia, de médico en médico, tratando de llenar nuestra vida sin sentido, y nada alivió nuestro sufrimiento.
Nos sentíamos poco queridos e incluso rechazados. Solos entre la gente que amábamos, y aún más entre la multitud, y éramos profundamente incapaces de estar bien con nosotros mismos.
Solo una persona que ha sufrido este infierno puede saber de lo que estamos hablando.
Aquí puedes ver el video completo






