“Cuando la frustración no es el final, es solo una pausa en tu camino”.

El punto de quiebre

Llego al grupo siendo madre de tres hijas, la mayor ya casi para entrar a la Universidad, la segunda con 11 años y con una pequeñita de dos años, añadiendo a esto un matrimonio destrozado, lo único que pasaba por mi mente era poder recuperar mi matrimonio cosa que al paso del tiempo no sucedió, el llegar al grupo fue fácil lo que se me hizo más difícil fué comprender y entender la situación que yo estaba viviendo.

El espejo de la verdad

Desde muy pequeña fuí manipuladora, inventaba estar enferma para poder tener la atención de mis padres, no fue la excepción en los 19 años de matrimonio que viví con el padre de mis hijas. Siempre los chantajeé lo manipulé con los dolores de migraña para que hiciera lo que yo quisiera. Tenía mucho miedo divorciarme porque siempre critiqué y juzgue a las mamá solteras o personas divorciadas, pensar tan solo en enfrentar la vida sola me daba terror porque siempre alguien me resolvió la vida desde muy pequeña y darme cuenta con esta nueva etapa, sola con mis hijas me hacía sentir un vacío enorme.

El encuentro con el grupo

No fue nada fácil esta etapa de mi vida pero definitivamente el haber llegado al grupo me dio la oportunidad de escuchar a otras personas con los mismos problemas o más grandes que el mío y que a través de sus experiencias pude darme cuenta que no era la única en sentirme frustrada, que todo iba a estar bien que si me daba la oportunidad todo estaría bien.

La aceptación y el cambio

Con el paso del tiempo fui comentando todos mis miedos y mis frustraciones y tomé la decisión de divorciarme con esta decisión me dí cuenta y fué doloroso aceptar que yo también había fallado en el matrimonio. No fue fácil ser mamá soltera , viví muchas experiencias con mis hijas sobre todo con la segunda pero en el grupo siempre estuvo conmigo en cada situación que vivía con ellas.

El regalo del presente

El día de hoy quizás no tenga la relación perfecta con mis hijas pero con el grupo aprendí que debo soltar, que cada una de mis hijas tiene su propia vida su propio pensar y que sólo me toca respetar a cada una de ellas. No fue fácil soltarlas porque siempre fui controladora pero hoy me siento tranquila sabiendo que hice mi parte como madre y que ellas el día de hoy conmigo o sin mí están bien.

Recuerda, los grupos Emocionales Anónimos ofrecen un entorno seguro y comprensivo donde puedes compartir tus pensamientos y emociones sin temor a ser juzgado. Al escuchar las experiencias de otros miembros que han superado desafíos similares, puedes obtener esperanza y perspectiva

Además, el apoyo emocional y el sentido de pertenencia pueden ayudarte a sentirte menos sola y más motivada para buscar tu recuperación.

La trobada que ho va canviar tot: Emocionals Anònims

Eliana encontró verdadera transformación cuando llegó a Emocionales Anónimos, una comunidad donde pudo compartir su dolor sin vergüenza y escuchar historias similares a la suya.
“Encontré personas que escuchan y entienden mi historia. Ahí descubrí que mis miedos se disuelven cuando los enfrento acompañada.”

La práctica espiritual y emocional del programa la ayudó a revisar su historia de una forma nueva, menos cruel, más compasiva.
“Acepté mi pasado, perdoné a mi familia y me perdoné a mí misma.”
Aprendió a poner límites con amabilidad.
A soltar el miedo a la reacción de los demás.

A elegir su bienestar.
Y, sobre todo, a descansar.

rencor y resentimientos

Hoy, una vida más amplia

Eliana sigue caminando montañas. Sigue buscando amaneceres. Sigue aprendiendo. “La soledad la sané sirviendo a otros. Ya no le temo a mi hermano. Él es como es, pero yo elijo no seguir cargando ese dolor.”
“Hoy vivo en paz. Valoro mi estabilidad emocional y disfruto de la libertad que da el perdón.”

Su mensaje para quienes aún están atrapados por el miedo es simple y poderoso: “El miedo se vence enfrentándolo, paso a paso, con fe, amor y paciencia.”